HomilíaKrijtberg
Homilía 15 de octubre de 2023 40 años de sacerdocio
Traducción automática, verificada de forma independiente · Preek 15 oktober 2023 40 jaar priester

Una bienvenida especial al grupo de las Piedras Vivas: la alegría de mi vejez: ustedes traen a nuestra Iglesia una nueva apertura, un sentimiento de misión y de sentido. Nuestra hermosa iglesia es una declaración tal como está aquí, y ustedes comparten su alegría del evangelio con nuestros numerosos visitantes.
Tres textos bíblicos: el primero, de Isaías, trata de un banquete festivo, descrito según el gusto de aquella época, 700 años antes de Cristo. El Señor prepara en su montaña un banquete, de manjares y bebidas y vinos selectos. No es una descripción de cómo vivían en realidad —tan festiva no era la vida— sino de lo que soñaban. El Otro, con mayúscula, es el anfitrión. El Salmo 23 resuena: el Señor es mi Pastor — nada me falta. Una visión de paz y prosperidad. Una visión que, con todas las violencias de los últimos diez días, parece más lejana que nunca. Qué tragedias, sólo perdedores, ni un solo ganador, salvo los sembradores de odio que sacan provecho de la violencia sin sentido. El libro de los Proverbios dice: “donde falta la visión, el pueblo se desenfrena”. (Prov. 29,18) Así que mantengámonos firmes en la visión.
La segunda lectura, de la primera carta de Juan, habla también de una visión. El mundo no nos comprende, y no nos conoce. Amigos: ya ahora somos hijos de Dios… Un día seremos semejantes a Él… El transeúnte casual, poco familiarizado con este tipo de lenguaje, no podrá sacar gran cosa de él. Las personas que se ocupan más a menudo de estas preguntas encontrarán en él consuelo. Es una visión de conocer y ser conocido, y de llegar finalmente incluso a parecerse a Aquel que nos sostiene.
El Evangelio: Yo soy el Buen Pastor. Yo conozco a los míos y los míos me conocen. “Un amigo es alguien que lo sabe todo de ti y, sin embargo, sigue amándote.” ¿Es una frase de Agustín, o de Toon Hermans quizá? Estoy agradecido de que haya tales amigos y amigas en mi vida, y de que muchos estén presentes hoy.
Quienes también saben mucho de mí, y deben vivir con ello a diario, son los compañeros de destino a los que llamamos nuestros “hermanos de comunidad”. Uno no los elige. Cada uno de ellos llegó a la orden de los jesuitas por su propio camino sinuoso. Con algunos hermanos de comunidad uno se hace amigo — pero desde luego no con todos. Esos hermanos amigos viven a veces cerca y a veces lejos. Estamos unidos como compañeros de destino y amigos en el Señor.
El evangelista Juan dice: Jesús es el Buen Pastor: Él conoce a sus ovejas y las ovejas lo conocen a Él. Lo primero no me parece extraño: que Jesucristo me conozca, eso pertenece a nuestra fe; pero que yo lo conozca a Él, eso me sorprende una y otra vez. Eso me consuela. También una visión.
Ser sacerdote durante 40 años es: seguir creyendo durante 40 años en una visión y ser sostenido por personas que me hicieron mantener mi palabra, o que me están agradecidas por haber seguido anunciando la visión. 40 años de sacerdocio: en teología aprendí acerca del triple ministerio.
Jesús tiene tres roles: Rey, Profeta, Sacerdote; ese es el lenguaje bíblico para gobernar, hablar, y apacentar y conectar con lo más alto. Como sacerdote en la iglesia de Cristo —y como bautizado— usted tiene también esas tres tareas:
Ser administrador: hice mi parte en la Orden, en esta iglesia, como deán de Nimega, como secretario del provincial en Amberes — y todavía ahora: en el Consejo de Supervisión de Cordaid y en el Consejo local de Iglesias; y algunos pequeños cargos administrativos, entre otros el Jesuit Refugee Service.
Profeta: eso significa: ser una molestia, un activista. Defender a los pobres, dar voz a quien no la tiene. No es tan mi carácter — alguien como el padre Jan van Kilsdonk sí lo era. Los pastores de la Pauluskerk de Róterdam, la gente de la Catholic Worker en el Sudeste de Ámsterdam, lo hacen mejor. Como lobbyista en Bruselas sí estuve ocupado proféticamente, cuando hice lobby por las personas sin papeles y por los refugiados cuyo procedimiento ya había concluido…
Ah, sí: tuve éxito en 2001 cuando ante el consejo municipal de Ámsterdam hice campaña por el estacionamiento gratuito los domingos por la mañana: algo que siguió vigente hasta julio de este año.
Sacerdote: Ese es el papel de Reconciliador, constructor de puentes, dispensador de los sacramentos que expresan la cercanía de Dios: escuchar confesiones, la unción de los enfermos, una tarea enorme para un hombre solo. Esa responsabilidad puede a veces pesar. ‘¿Quién soy yo para poder hacer esto?’ Fue posible gracias a amigos en la Sociedad, y amigos y amigas en el ministerio.
Bautizar, enterrar, casar, celebraciones dominicales: lo hice en muchos lugares del mundo: en Bruselas, Ámsterdam, Nimega, y también en Kuala Lumpur, Hong Kong y en las montañas de Tailandia. Mucho más importante: he entrado en las casas de la gente: en sus hogares o en su corazón; es un ministerio precioso poder ser sacerdote. Hoy quería escuchar este Evangelio del Buen Pastor, el único pastor verdadero: con Él podemos colaborar, al servicio de las personas.
Al servicio de las personas. Muchos se me han hecho queridos en ello: nombro tres grupos.
(1) los refugiados vietnamitas en bote, especialmente los que fueron mis intérpretes y colaboradores en los campos de refugiados de Malasia en 1992, hace ya treinta años; yo tenía 40. En un campo de refugiados nadie mantiene las apariencias. A veces fue duro, pero se trataba de cosas que de verdad importan: quién permanece decente bajo gran presión; quién comparte su arroz y su última ropa. Allí, entre los vietnamitas, me hice adulto.
(2) la comunidad de habla inglesa en torno a la catedral de Amberes, donde estuve activo hasta hace tres años. Allí pude hacer pastoral junto a mi exigente trabajo de escritorio. Me dio la retroalimentación emocional necesaria, la confirmación y el consuelo que uno necesita como sacerdote. Allí pude usar lo que aprendí aquí en Ámsterdam.
(3) esta comunidad de De Krijtberg, de la que fui rector de 1996 a 2003, hace ya 20 años; aquí pude hacerme sacerdote, crecer en el ministerio. El experimento de la renovación de De Krijtberg después del párroco Dubois salió bien.
Que haya vuelto aquí desde hace un año como rector, eso se siente como un bonus. Espero quedarme todavía un tiempo. Es un privilegio y una misión. Afortunadamente no lo hago solo. Si el Buen Pastor allá arriba lo aprueba, puedo apacentar todavía un poco su Nombre en el Singel. Ustedes que están aquí hoy, las personas a la vista, y las personas tras las pantallas — ustedes son mi apoyo.
– Con ustedes soy alguien que mira hacia arriba hacia el único y verdadero Buen Pastor.
– Delante de ustedes presido el recuerdo continuo de lo que Él nos mostró con su ejemplo.
Amén.
Texto original · Neerlandés
Preek 15 oktober 2023 40 jaar priester
A special welcome to the group of the Living Stones: de joy of my old age: you bring to our Church a new openness, a feeling of mission and meaning. our beautiful church is a statement as it stands here, and you are sharing your joy of the gospel with our numerous visitors.
Drie Bijbel Teksten: de eerste uit Jesaja gaat over een feestmaaltijd, beschreven volgens de smaak van toen, 700 jaar vóor Christus. De Heer richt op zijn berg een maaltijd aan, van spijs en drank en uitgelezen wijnen. Geen beschrijving van hoe ze het feitelijk hadden, zo feestelijk was het leven niet, maar wel waar ze van droomden. Dé Ander met een hoofdletter is de gastheer. Psalm 23 klinkt mee: de Heer is de Herder – het ontbreekt mij aan niets. Een visioen van vrede en welvaart. Een visioen dat met alle gewelddadigheden van de laatste tien dagen verder weg lijkt dan ooit. Wat een tragedies, alleen maar verliezers, geen enkele winnaar, behalve de haatzaaiers die garen spinnen bij zinloos geweld. Het boek der Spreuken zegt: “waar het visioen ontbreekt, verwildert het volk”. (Spr. 29:18) Laten we dus vasthouden aan het visioen.
De tweede lezing, uit de eerste brief van Johannes spreekt óók over een visioen. De wereld begrijpt ons niet, en ze kent ons niet. Vrienden, nu reeds zijn wij kinderen van God. … Wij zullen ooit aan Hem gelijk zijn….. De toevallige voorbijganger die weinig vertrouwd met dit soort taal, zal er niet veel uit kunnen halen. Mensen die vaker met deze vragen bezig zijn, zullen er troost in vinden. Dit is een visioen van kennen en gekend zijn, en van uiteindelijk zelfs gaan gelijken op Degene die ons vasthoudt -.
Het Evangelie: Ik ben de Goede Herder. Ik ken de mijnen en de mijnen kennen mij. “Een vriend is iemand die alles van je weet, en toch van je blijft houden.” Is het een uitspraak van Augustinus, of van Toon Hermans misschien? Ik ben dankbaar dat er zulke vrienden en vriendinnen in mijn leven zijn. en dat velen vandaag aanwezig zijn.
Wie ook veel van me weten, en die daar dagelijks mee moeten leven, dat zijn de lotgenoten die wij onze “medebroeders” noemen. Je zoekt ze niet uit. Ze zijn elk langs een eigen kronkelweg in de jezuïetenorde terecht gekomen. Met enkele medebroeders raak je bevriend, - maar heus niet met allemaal. Die bevriende medebroeders wonen soms dichtbij en soms veraf. We zijn met elkaar verbonden als lotgenoten en vrienden in de Heer
De evangelist Johannes zegt: Jezus is de Goede Herder: Hij kent zijn schapen en de schapen kennen Hem. Dat eerste vind ik niet vreemd: dat Jezus Christus mij kent, dat hoort bij ons geloof, maar dat IK Hem zou kennen, dat verrast mij telkens weer. Dat troost me. Ook een visioen
40 jaar priester zijn is: 40 jaar blijven geloven in een visioen en gedragen worden door mensen die mij hebben gehouden aan mijn woord, of die mij dankbaar zijn dat ik het visioen ben blijven verkondigen. 40 jaar priesterschap: in de theologie leerde ik over het drievoudig ambt.
Jezus heeft drie rollen: Koning, Profeet, Priester; dat is Bijbelse taal voor besturen, je uitspreken, en herderen en verbinder met het hogere. Als priester in de kerk van Christus - en als gedoopte - heb je ook die drie taken:
Bestuurder zijn: Ik heb mijn deel gedaan in de Orde, in deze kerk, als deken van Nijmegen, als secretaris van de provinciaal in Antwerpen - en nu nog: in de Raad van Toezicht van Cordaid en in de plaatselijke Raad van Kerken; en nog wat bestuurtjes, onder meer de Jesuit Refugee Service.
Profeet: dat betekent: lastpak zijn, actievoerder. Opkomen voor de armen, stem geven aan wie geen stem heeft. Dat is niet zo mijn karakter- iemand als pater Jan van Kilsdonk was dat wel. De predikanten van de Pauluskerk in Rotterdam, de mensen van de Catholic Worker in Amsterdam Zuid Oost, die doen dat beter. Als lobbyist in Brussel was ik wel profetisch bezig, toen ik lobbyde voor mensen zonder papieren en voor uitgeprocedeerden …
O ja, ik was wél succesvol in 2001 toen ik bij de geemteraad van Amsterdam actie voerde voor gratis parkeren op zondagmorgen: iets dat nog gegolden heeft tot juli van dit jaar.
Priester: Dat is de rol als Verzoener, bruggenbouwer, uitdeler van sacramenten die de nabijheid van God uitdrukken: biecht horen, ziekenzalving, een grote taak voor een mens alleen. Die verantwoordelijkheid kan wel eens wegen. ‘ Wie ben ik dat ik dat mag doen.’ Het lukte dankzij vrienden in de Sociëteit, en vrienden en vriendinnen in het ambt.
Dopen, begraven, trouwen, zondagsvieringen deed ik op veel plaatsen in de wereld: in Brussel, Amsterdam, Nijmegen, en ook in Kuala Lumpur, Hong Kong en in de bergen van Thailand. Veel belangrijker: ik ben bij mensen thuis gekomen: in hun huizen of in hun hart; het is een prachtig ambt om priester te mogen zijn. Ik wilde vandaag dit Evangelie horen van de Goede Herder, de enige echte herder: met Hem mogen wij samenwerken, in dienst van mensen.
In dienst van mensen. Velen zijn mij daarbij dierbaar geworden: ik noem drie groepen.
(1) de Vietnamese bootvluchtelingen, vooral degenen die mijn tolken en stafleden waren in de vluchtelingenkampen in Maleisië in 1992, inmiddels dertig jaar geleden; ik was 40. In een vluchtelingenkamp houdt niemand de schone schijn op. Het was soms hard, maar het ging over zaken die écht belangrijk zijn: wie blijft er fatsoenlijk onder grote druk; wie deelt zijn rijst en zijn laatste kleding. Daar tussen de Vietnamezen ben ik volwassen geworden.
(2) de Engelstalige gemeenschap rond de kathedraal van Antwerpen, waar ik tot drie jaar terug actief was. Ik mocht er pastoraat doen naast mijn pittige bureaubaan. Het gaf me de noodzakelijke emotionele feed-back, bevestiging en troost die je als priester nodig hebt. Ik kon dáár gebruiken wat ik híér in Amsterdam heb geleerd.
(3) deze gemeenschap van De Krijtberg, waar ik rector was van 1996 tot 2003, inmiddels 20 jaar geleden; hier kon ik priester worden, groeien in het ambt. Het experiment van de vernieuwing van De Krijtberg na pastoor Dubois is goed uitgepakt.
Dat ik hier terug ben sinds een jaar als rector, dat voelt als een bonus. Ik hoop nog even te blijven. Dat is een voorrecht en opdracht. Gelukkig doe ik het niet alleen. Als de Goede Herder daarboven het goed vindt mag ik zijn Naam nog even herderen aan het Singel. U die hier vandaag bent, de mensen in het zicht, en de mensen achter schermen – u bent mij tot steun.
- Mét u ben ik iemand die de opkijkt naar de enige échte Goede Herder
- Vóór u ga ik voor in het voortdurend gedenken van wat Hij heeft voorgedaan.
Amen.
Abrir el PDF · p. 1 ↗De: hoja de homilía · 15 de octubre de 2023
Texto íntegro, reproducido con permiso de la parroquia. (PDF, 2 páginas)